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¿Cuándo comenzó el ser humano a conservar alimentos? Del humo a los aditivos

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Historia de los conservantes: desde el humo hasta los aditivos

Comenzamos nuestro viaje situándonos en la prehistoria, muchos años atrás. En aquel entonces, los hombres prehistóricos vivían en las cavernas, las pintaban dejando lo que hoy conocemos como pinturas rupestres, cazaban, pescaban; y la carne de los animales que cazaban, y los peces que pescaban se podrían si no los consumían pronto. Y una vez descubrieron el fuego, hacían fuego, y del fuego salía humo, y descubrieron que si exponían al humo la carne de los animales que cazaban y a los peces que pescaban, duraban más tiempo. ¿El motivo? No lo sabían, pero funcionaba. Y el hombre descubrió el ahumado.

 Hoy sabemos que el aldehído fórmico presente en el humo reacciona con las proteínas de la carne impidiendo su putrefacción.

''El humo impedía la putrefacción de la carne''

Avanzamos algunos años, hasta realizar nuestra próxima parada, la época de Roma, del Imperio Romano. Y los romanos crearon uno de los mayores imperios jamás vistos, siendo dueños de medio mundo. Y los romanos investigaban, descubrían y usaban lo mejor de cada territorio que conquistaban o por el que pasaban; y usaban sal recogida en los desiertos. Y observaron que dicha sal conservaba bien la carne, y que además de durar más mantenía su color rosado, y comenzaron a usarla como conservante. No sabían por qué, pero funcionaba. El por qué es porque esta sal que ellos recogían contenía nitratos. Las bacterias transformaban estas sustancias en dióxido de nitrógeno. ¿Y qué? El dióxido de nitrógeno lo usamos actualmente en la industria alimentaria como conservante, pues reacciona con la mioglobina de la sangre dando lugar a ese color rojo que vemos en las carnes que consumimos, que impide que veamos la decoloración natural que se produce con el paso del tiempo en la carne y embutidos, y que de verla tal como es nos haría plantearnos seriamente: ¿eso se come?

''Sabían que la sal conservaba la carne, pero no por qué''

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Y a lo largo de la historia se descubrió también la técnica del secado al sol como método conservante, y se empezaron a añadir sustancias a los alimentos para mantenerlos por más tiempo, como ácido acético y dióxido de azufre para conservar el vino.


Y cuando llegaron la ganadería y la agricultura y se tuvieron los suficientes conocimientos, el hombre comenzó a manipular los alimentos para que resultasen más apetecibles, y comenzó a usar azafrán y cochinilla (colorantes naturales), y sal (como ya dijimos de nuestros amigos los romanos) y vinagre para conservarlos mejor.

En la Edad Media, comprendida entre los siglos V y XV, se comenzó a usar el ácido carmínico en cosméticos y textiles que es un aditivo de origen animal extraído de la cochinilla y otros insectos. Se lleva utilizando desde entonces en cosméticos y textiles, pero también en la industria alimenticia, sobre todo en conservas vegetales.

Y llegó el siglo XVII, siglo de Descartes, Newton y Rembrandt, y trajo consigo la era de la revolución científica, y es cuando aparecen los aditivos propiamente dichos y, entre los usados en esa época destacan los cloratos y los fluoruros, no utilizados actualmente por su toxicidad.

Y llegó el SXVIII, siglo del Tratado de Utrecht, y se utilizan como conservantes los ácidos bórico y acetilsalicílico.

Y en el siglo XIX se descubrió por accidente el primer edulcorante, la sacarina. Fue en 1878, a partir de derivados del alquitrán de hulla. Y también a finales de este siglo en el lenguaje alimentario se incluyó el término ‘’aditivo’’, y entonces la inocuidad de la sustancia debía estar comprobada y aceptada legalmente.

Y en 1974 se creó el Scientific Committee for Food (SFC), que es el órgano que se encarga de evaluar la seguridad de los aditivos en Europa (son los que aprueban los aditivos y permiten la adjudicación de números E).

Hasta aquí nuestro artículo de hoy. Para seguir sabiendo sobre aditivos y conservantes síguenos en: 1463064989 facebook circle color