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Más de 3.500 productos verán reducidos los azúcares, grasas y sal en 3 años

La alimentación es algo que cada día nos preocupa más a todos. Una alimentación saludable incluye una dieta equilibrada y variada que ayude a mantener el bienestar de una persona y que, a su vez, ayude a prevenir enfermedades tales como la obesidad o la diabetes.

Para ayudar a la población a alcanzar el objetivo de lograr una mayor calidad de vida, el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, a través de la AECOSA (Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición) han elaborado un gran plan centrado en la mejora de la composición de varios tipos de alimentos y bebidas, respondiendo a las demandas de los consumidores y siguiendo las tendencias de la Unión Europea.

Este plan afecta a un gran número de empresas y a más de 3.500 productos que normalmente incluimos en nuestra ‘cesta de la compra’, por lo que la medida tendrá un impacto directo en lo que comemos diariamente y en los productos que habitualmente encontramos en los supermercados.

Serproquim, como empresa distribuidora de aditivos e ingredientes para la alimentación, se suma al reto de alcanzar los objetivos marcados por el plan y aplicará en sus procesos de fabricación las propuestas exigidas.

¿Por qué es necesario este plan?

Las cifras de obesidad en España son preocupantes, ya que somos el segundo país europeo con mayor tasa de obesidad. Y, aunque estas cifras suponen un serio problema y un reto para las entidades de salud públicas, según el estudio ALADINO 2015, del Observatorio de la Nutrición, y del Estudio de la Obesidad de AECOSAN, en los últimos años se ha encontrado una disminución del sobrepeso en los niños de edades comprendidas entre los 9 y los 15 años. En adultos la tendencia de la prevalencia de obesidad se ha estabilizado por primera vez. Hay esperanza y es por ello por lo que es imprescindible seguir realizando grandes esfuerzos para continuar disminuyendo estas cifras.

Objetivos del plan

Los objetivos del plan se centran en conseguir una reducción directa de los componentes menos saludables de los alimentos, como rebajar un 10% los azúcares añadidos en productos normalmente consumidos por niños y jóvenes. O continuar con los compromisos de reducción de sal, grasas saturadas y grasas trans de origen industrial. Además de garantizar que estas reducciones no eleven el contenido calórico.

El resto de medidas tienen que ver con potenciar el esfuerzo y la colaboración de las empresas de diversos sectores de la industria alimentaria, apoyando y fomentando la investigación y el desarrollo de productos que conformen una dieta con menos azúcares añadidos, sal, grasas saturadas, grasas trans y calorías.

 

Consulta aquí el dossier resúmen del PLAN DE COLABORACIÓN PARA LA MEJORA DE LA COMPOSICIÓN DE ALIMENTOS Y BEBIDAS Y OTRAS MEDIDAS 2017-2020